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Crisis
La prolongación de la crisis a la economía real | La prolongación de la crisis a la economía real |
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| viernes, 06 marzo 2009 | |
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Cuando los bancos advierten del riesgo y cierran el grifo de la financiación lo cierran para todos, no solo para los especuladores más “contaminados” por las hipotecas basuras. Por tanto, enseguida la crisis financiera comienza a afectar a la economía real, es decir, a la que tiene que ver con la inversión productiva de las empresas, con la creación de empleos, con la producción de bienes y servicios. Los empresarios empiezan a tener dificultades porque los bancos no le prestan, muchos consumidores dejan de obtener créditos, se invierte menos, se vende menos..hay pérdidas y despidos. Poco a poco, en realidad bastante deprisa, la crisis llegó irremediablemente a la economía real y no se quedo en las grandes finanzas.
Y no solo ocurrió eso. Se gestaba algo mucho peor en la economía
mundial como consecuencia de todo ello. Esos mercados han sido los de los alimentos y el petróleo. Ambos están sometidos a presiones de oferta y demanda que tienden a generar subidas constante de precios, de modo que la especulación allí es un negocio bastante seguro. Y eso es lo que ha producido otra consecuencia terrible de esta crisis: la subida brutal de los precios de los alimentos básicos y del petróleo como consecuencia de la especulación en los mercados. Los financieros y especuladores han provocado la muerte de cientos de miles de personas que no tienen más alimento que un poco de arroz o cereal y que ahora ni siquiera pueden adquirir porque su precio ha llegado a subir en pocos meses hasta un 60 o 70%. Y han dado lugar también a una enorme convulsión de toda la economía mundial como consecuencia de la subida acelerada de los precios del petróleo producida por la especulación y que se traslada al resto de las actividades económicas solo porque los financieros, los grandes bancos, las multinacionales y los grandes patrimonios no pueden dejar de ganar dinero ni siquiera aunque esto sea a costa de matar de hambre y sufrimiento a millones de personas. Todo lo anterior significa que la crisis actual no es solo financiera, sino una autentica crisis sistemática que pone sobre el tapete la completa irracionalidad de un sistema basado en la ganancia especulativa, en el desprecio de la producción de bienes servicios, en la creación artificial de escasez y en la desconsideración efectiva y radical de las necesidades humanas. Esta crisis muestra, pues, que en nuestro mundo esta patas arriba, que en lugar de situar a los seres humanos en el centro de las preocupaciones sitúa a las mercancías y al beneficio en le lugar central de las relaciones humanas. Y eso es una completa barbaridad. |
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